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10.7.09

Pacífico - La Bella Época


Hemos hablado sobradamente en este blog de los inicios de la década del '70 en el rock de nuestra Argentina. En este sentido, hemos dejado bastante establecido que en aquellos días existían dos vertientes bien diferenciadas: por un lado -y de la mano de Billy Bond- se estilaba un rock pesado con raíces bluseras que propendían grupos como Pappo's Blues, Vox Dei o Pescado Rabioso. Por el otro, una ebullente vertiente acústica y folk de cuidados arreglos y armonías bellísimas era ignorada por el público masivo y confinada a devenires cási cofrádicos.

Es el caso de la banda que ilustra nuestro post del día, Pacífico. Se trata del segundo proyecto del artista plástico y fotógrafo Eduardo Martí quien, luego del breve trío Trieste (junto a Héctor Starc y Machi Rufino) se había aventurado con toda su lírica a cuestas a un proyecto de folk-rock progresivo junto al guitarrista Hugo Arbe y al flautista Miguel Ángel Pezzolano. Martí era, obviamente, un hombre de muchos amigos en el ambiente del rock nuestro y fueron algunos de ellos (el mencionado Starc, Emilio Del Guercio y Rodolfo García, por ese entonces promocionando su primer disco como Aquelarre) los que ayudaron inmensamente a que la banda pudiera publicar en 1972 y por Trova su primer y a la postre único registro discográfico, La Bella Época, que aquí ofrecemos.

Esto fue, claro, antes de disolverse tan silenciosamente como se habían formado, culpa esto de esta situación que describíamos más arriba: el público masivo evidentemente no comprendió la sutileza de los arreglos -por momentos plagados de ribetes de bossa nova, por otros herederos de Crosby, Stills & Nash y con inteligentes toques de jazz y momentos rockeros- de Pacífico, volcado mediática y publicitariamente a álbumes como Desatormentándonos, Pappo's Blues Vol. 2, el Volumen 2 de La Pesada (el disco de la oreja) o, en la faceta folk, al complaciente y adolescente estilo de los debutantes Sui Generis de Vida.

Porque si hay algo que La Bella Época no posee es simpleza, complacencia: Martí y sus compañeros rescatan los últimos atisbos del hippismo y la bohemia porteña en un clima intencionadamente amigable, calmo y agreste. Se trata de una propuesta, paradójicamente, nada improvisada pero evidentemente hecha en un clima de amistad y compañerismo que se traslada a cada nota y a cada armonía. Es sumamente destacable el fino trabajo de voces -aún pese a ciertos desatinos- y el entrecruzamiento y exploración de estilos de este disco, lo que a su vez acrecienta el fantasma de la "dificultad" con que se lo etiquetó en su tiempo.

Se trata, sin embargo, de uno de los mejores registros de aquel 1972, un reflejo claro de qué era lo alternativo al rock y blues entonces reinante; uno de los discos más olvidados de nuestro rock que, sin embargo, posee una peculiar reivindicación que tardó más de 30 años: en 1995, en su fundamental disco Chaco, los Illya Kuryaki And The Valderramas de Emmanuel Horvilleur (hijo de Martí) incluyeron como cierre de su poderosa "Remisero" los últimos versos de una de las canciones de La Bella Época, la bossa nova "Una Estela Sin Final", a manera de transición entre esta canción y la balada "Abismo". Este hecho, no más que una curiosidad, no logró rescatar demasiado del olvido a este grupo y su único y muy disfrutable registro.

Esperemos, sin embargo, que ustedes sí lo disfruten.

Pacífico, La Bella Época
Trova, 1972

1. Canción Para Un Pequeño Ladrón (7:02)
2. No Eras Vos, No Era Yo (3:12)
3. Ella Es Tu Hermana (6:07)
4. Mi Mágico Amigo (4:38)
5. Una Estela Sin Final (4:06)
6. Llanto de Un Atardecer (4:13)
7. Escapatoria (5:37)

Rippeado @ 192 kbps. | 50 MB aprox.

Personal
Eduardo Martí - guitarra acústica, percusión, voz
Hugo Arbe - guitarra acústica, percusión, viola, voz
Miguel Ángel Pezzolano - flauta, percusión, voz
Pedro Botti - piano
Héctor Starc - guitarra eléctrica en "Ella Es Tu Hermana" y "Escapatoria"
Emilio Del Guercio - bajo en "Ella Es Tu Hermana" y "Escapatoria"
Rodolfo García - batería en "Ella Es Tu Hermana" y "Escapatoria"


Ejemplo musical: una de las grandes canciones acústicas de La Bella Época, "Llanto De Un Atardecer", refleja perfectamente la esencia de Pacífico.


Bajátelo de acá y/o acá.

3.4.09

Roque Narvaja - Primavera Para Un Valle De Lágrimas

Cuando en 1971 un joven cantautor llamado Roque Narvaja se retira del grupo que lo había lanzado a la fama, La Joven Guardia, para proseguir una carrera solista alejada del facilista beat que practicaba con su grupo emulando la moda de los EE.UU. de la época; contrariamente a lo que hoy -lejanamente- se idealiza del rock nacional de entonces su advenimiento no fue del todo bien recibido.

Y es que desde los comienzos el rock nacional, o música progresiva (como se la llamaba entonces), se había divorciado explícitamente de lo que llamaban "música complaciente", categoría en la que entraban grupos como Conexión Nº5 y, justamente, La Joven Guardia. Éxitos que en la Argentina de entonces eran los primeros estertores de una maquinaria comercial como el simple (compuesto por Narvaja) "El Extraño De Pelo Largo" lejos estaban de ser respetados. Eran combatidos, vilipendiados, estaban en la otra vereda.

En este aciago contexto, entonces, es lógico que el deseo de Narvaja -aunque auténtico- fuera recibido como una señal de oportunismo por todos.

O por casi todos, porque hubo desde los albores del rock argentino un músico que además de pionero se destacó por su apertura -heterodoxa, pero desprejuiciada- hacia músicos de toda extracción y estilo. Estamos hablando, claro, de Félix Litto Nebbia. Nebbia, un innovador desde el momento en que tomó una guitarra, entendió perfectamente que para que el rock fuera aceptado y venerado como una nueva expresión cultural nativa tan válida como el tango o el folclore había que llevar el mensaje a todas partes, comulgar con otros estilos, aprender y enseñar.

Y claro que fue lo que hizo: si para 1972 estaba grabando con el legendario percusionista (de profunda raigambre folclórica) Domingo Cura, luego se uniría a los veteranos jazzistas Jorge González y Néstor Astarita (con quienes grabaría discos claves como Melopea o Muerte En La Catedral) y, ya más adelante en el tiempo, juntaría esfuerzos con músicos tan diversos como Los Músicos Del Centro, el Cuarteto Zupay o Rubén Rada para grabar materiales siempre originales y respetuosos de una auténtica fusión.

Nebbia había conocido a Narvaja en sus primeros días en Buenos Aires, llegando incluso a colaborar en una película -que Litto protagonizó- llamada como el más grande éxito de La Joven Guardia, El Extraño De Pelo Largo, en 1969.

Ya por esos días Roque -junto con su compañero de grupo, el bajista Enrique Masllorens- había conocido la realidad sudamericana de la época, cambiando su hasta entonces liviana mirada por una mucho más comprometida. Por supuesto que a RCA (compañía que los había contratado) esto no le caía del todo bien, por lo que le cerraron todas las puertas a la nueva faceta de las canciones de Narvaja, que se aleja primero temporalmente del grupo en 1970 y luego definitivamente un año más tarde.

Nebbia, contrariamente a casi todo el rock de la época, apadrina a Narvaja quien gracias a su gestión edita en 1972 su primer y magnífico larga duración, Octubre (Mes De Cambios). Altamente politizado ("Camilo Y Ernesto" se inspira en los revolucionarios cubanos Cienfuegos y Guevara, por ejemplo), casi de protesta, se trata de un álbum magnífico en el que se advienen colaboraciones de Pedro Y Pablo y Domingo Cura además de netos aires folclóricos latinoamericanos en melodías sentidas y delicadas. Esta es la tendencia que Narvaja profundizaría en el disco que hoy presentamos, Primavera Para Un Valle De Lágrimas (1973).

La protesta sigue ahí, vehemente, en las sensacionalmente folclóricas "Balada Para Piba", "Palos Y Piedras" (con su pegadiza melodía que esconde metáforas de lucha) o "Voy A Comenzar"; pero también la melodía y el amor, omnipresente para Narvaja: "Acuérdate De Vivir..." y la "Dos Razones" que dedica a Raquel, su entonces mujer, son un fiel ejemplo de la pluma sensible por momentos, endurecida y determinada por otros de un Narvaja que además despliega todo el caudal de su bellísima voz en un volumen injustamente olvidado, datado pero igualmente eterno.

Narvaja llegó a grabar otro magistral disco, Chimango (1974) antes de que su férrea militancia peronista y su fama de cantor de protesta lo obligaran -amenazas de muerte mediante, claro- a emigrar a España cuando preparaba su cuarto material (el inédito Amén) en 1977. Allí se convierte -con éxito también- en un popular cantautor de pop lejos de la protesta.

Probablemente todos los problemas que sus ideas le habían causado, aunado esto a la obvia madurez y al triste final de la utopía peronista (que Narvaja ya había podido percibir en 1977, cuando emigró en plena dictadura militar) lo forzaran a replantearse muchas cosas y por ello haya abandonado su faceta más comprometida y menos popular. Pero los discos, afortunadamente, quedan como manifiestos y retratos de una época, a salvo del olvido. Bon appetit.

Roque Narvaja, Primavera Para Un Valle De Lágrimas
Talent, 1973

1. Palos Y Piedras (3:23)
2. Despedida De La Infancia (2:47)
3. Voy A Comenzar (3:37)
4. Zamba Para Daniel (3:27)
5. Acuérdate De Vivir... Acuérdate De Amar (4:18)
6. Dos Razones (4:31)
7. Zamba Del "Negro" Rosario (3:39)
8. Balada Para Piba (2:51)
9. Abismo Claro (3:46)
10. Primavera Para Un Valle De Lágrimas (4:00)

Rippeado @ 320 kbps. | 79 MB aprox.

Personal
Roque Narvaja - guitarras, armónica, flauta, voz
Enrique Masllorens - bajo
Freddy Zorogastúa - batería
"Litro E' Media" [Litto Nebbia] - piano, órgano
Rodolfo Alchourrón - cuerdas, coro



Ejemplo musical: primer y hermoso tema de Primavera Para Un Valle De Lágrimas: la conmovedora y combativa canción de protesta "Palos Y Piedras" donde Narvaja recurre a la metáfora del dragón que asusta para graficar el sentimiento de opresión de la década del '70 argentina.


Bajate este disco de acá o de acá.

4.8.08

Huinca - Ídem

En 1971 se termina el grupo iniciático de lo que fue el rock nuestro: Los Gatos. Las eternas diferencias entre el líder y compositor del grupo, Litto Nebbia, y el influyente guitarrista Pappo Napolitano sobre la dirección artística futura de la banda terminaron en una salomónica decisión: cada cual por su lado y todos contentos. Así, entonces, Pappo enfiló por fin hacia su esperado grupo solista Pappo's Blues (con Lebón y Black Amaya) y Litto terminó de decorar nuevas canciones para un futuro disco en solitario.

Por ciertos problemas contractuales, el disco no podría salir con la firma de Nebbia y entonces Litto decidió bautizar a su grupo de músicos como Huinca. Huinca era, entonces, un proyecto solista del ex-Los Gatos donde, pese al predominio de su guitarra y su voz, el resto de los integrantes aportaba -y mucho- de lo suyo: después de todo, el baterista era otro ex-Gatos, el maravilloso Oscar Moro; el bajista era Cacho Lafalce (quien había tocado en La Pesada de Billy) y el teclado era para un virtuoso llamado Gabriel Ranelli. Buenos músicos, de los mejores de su época, y en sintonía.

Sin embargo, lejos de ser lo más importante, la formación -e incluso el liderazgo de Nebbia- era anecdótico: lo sumamente interesante de aquel primer disco autotitulado de Huinca era lo ajustadas, rockeras y arriesgadas que sonaban sus composiciones. Nebbia definitivamente buscaba una dirección entre el blues ("Cadenas Y Moneda", quizás el tema más simbólico de este período, así lo demuestra), el folk ("Alunar" es un pleno ejemplo de ésto y de la poesía de Litto) y el rock denodado y avasallante pero delicado de soberbias piezas como "Chocolates (Para Ud.)", "Gritar Y Amar Es Luchar" o "Por Algo Es" donde como dijimos antes lejos queda la figura de Nebbia como punta de lanza sino que se nota una sinergia grupal, un calor llamativo. El entendimiento de la batería de Moro con el bajo de Lafalce, los diálogos y soleos de Nebbia y Ranelli, los corales que adornan cada canción, todo nos habla de una banda que parecía bien formada.

Lamentablemente para el rock nacional, tanto no lo era que no sólo el disco -editado por el pequeño sello Trova- tuvo una bajísima tirada que importó muy poco al lado de monstruos como el segundo disco de Pappo's Blues (irónicamente), el debut de Pescado Rabioso o Vida y fue el detonante para que Nebbia decidiera prescindir de los servicios de los tres músicos que lo acompañaban; quienes formarían el brevísimo trío instrumental Aquarium para luego iniciar la diáspora (que, por ejemplo, terminaría con Moro en Color Humano) y dejar olvidada esta efímera formación.

Tan olvidada está que la única edición disponible de Huinca es en un disco conjunto con Despertemos En América, disco solista de Nebbia en el que ambos álbumes aparecen con la autoría de Litto (quien, claro, es dueño de las grabaciones con su sello Melopea). Desde este pequeño espacio, entonces, optamos por divorciar este disco de aquel -como se debe- para darle su justo y merecido lugar como uno de los secretos mejor guardados de todo el rock nuestro. Disfruten.

Huinca, Ídem
Trova, 1972

1. Preludio (1:42)
2. Gritar Y Amar Es Luchar (6:26)
3. Harlem (2:13)
4. Cadenas Y Moneda (7:11)
5. Posludio (0:56)*
6. Yo Soy Tu Voz (3:26)
7. Alunar (4:43)
8. Chocolates (Para Ud.) (4:21)
9. Canción Para Ramona (2:42)
10. Por Algo Es (5:37)

Rippeado @ 128 kbps. | 36 MB aprox.


* El lado "A" del vinilo terminaba en esta canción, por ello la sucesión de "Preludio" en track #1 y "Posludio" en el #5.
Pequeña anécdota: la tapa muestra a los miembros de la banda, incluyendo a Nebbia quien, para burlar la prohibición de grabar con otra disquera que no fuera RCA (con quienes se había peleado por la no-edición de Nebbia's Band tras la disolución de Los Gatos), aparece de espaldas a la cámara.

Personal
Litto Nebbia - voz, guitarras eléctrica y española, armónica, coros
Cacho Lafalce - bajo, coros
Gabriel Ranelli - piano eléctrico, órgano
Oscar Moro - batería, percusión
Mario Tenreyro - corno en "Por Algo Es"
Chino Rossi - percusión en "Por Algo Es"


Ejemplo musical: soberbia canción de Huinca es su octavo tema, "Chocolates (Para Ud.)". Furioso pero sutil rock donde los teclados, la guitarra y las cuidadas voces y arreglos se entrecruzan con inteligencia.

Bajalo de por acá.

17.10.07

Vox Dei - Jeremías Pies De Plomo


Hoy que se está haciendo una revalorización de nuestro rock nacional aprovechando los 40 años de la salida de sus primeras grabaciones, podemos decir que hay un grupo de esos llamados pioneros que está siendo muy injustamente olvidado. Más aún porque todavía, y desde hace cuarenta años, están en actividad. Sí, así es, tienen la misma "edad" que el propio movimiento al que pertenecen.

Claro que se trata de la banda que es objeto de este post, Vox Dei. Este cuarteto primero, trío después, se hizo legendario después de su adaptación de la Biblia de la religión católica en formato de álbum conceptual allá por su segundo disco en 1971. Lo que el grueso de la gente no sabe (o se permite omitir) es que a partir de su volátil debut de 1970 (Caliente) y hasta la primer salida de Ricardo Soulé en 1974, Vox Dei se las ingenió para sacar media docena de discos igualmente geniales que son parte una de las discografías más frondosas y creativas del rock nacional todo.

La capacidad de Vox Dei de escribir canciones era inagotable, cimentada en la sinergia existente entre sus igualmente talentosos miembros Ricardo Soulé en guitarra y voz, Willy Quiroga en bajo y voz y Rubén Basoalto en batería y coros. En 1971, ni bien terminado La Biblia, el miembro fundador Jorge Carlos Yody Godoy (guitarrista que había sido clave en los dos primeros discos) abandona la banda. Pero éstos absorben perfectamente el golpe volviéndose un eficaz y audaz power trío que graba durante 1972 dos álbumes extraordinarios: Cuero Caliente y el que aquí les ofrezco, Jeremías Pies De Plomo.

En este tiempo Soulé se convierte en el alma del grupo, expandiendo las habilidades de la banda hacia temas con mucho más blues que en sus progresivos inicios. Vox Dei se vuelve atronador, denodadamente rockero y despiadado. Siguen escribiendo letras profundamente introspectivas y de una poética cuidada, pero las rodean con distorsiones y ritmos cabalgantes. Lejos de amilanarse, el grupo se hace más duro, más críptico e interesante.

Como habíamos dicho, esta catarata creativa le dura a Vox Dei lo suficiente como para editar discos sensacionales como el feroz directo La Nave Infernal (1973), Es Una Nube, No Hay Duda (1974) o el irregular Vox Dei Para Vox Dei de 1974. A fines de ese año Soulé abandona el grupo, pero la banda seguiría tocando con una lista de guitarristas cambiante.

Sin embargo, el trío Quiroga-Basoalto-Soulé se reúne varias veces: en 1978 (para el estupendo Gata De Noche), 1986 y 1996; siempre sacando nuevos discos. Hoy por hoy (ya sin Soulé) siguen tocando y grabando. Recientemente festejaron su 40º aniversario con un show a sala llena en el Teatro Coliseo. Vaya entonces la reivindicación a unos pioneros injustamente olvidados.

Vox Dei, Jeremías Pies De Plomo
Mandioca, 1972

1. Jeremías Pies De Plomo (4:34)
2. Detrás Del Vidrio I/II (6:56)
3. Juntando Semillas En El Suelo (2:44)
4. Sin Separarnos Más (4:31)
5. Ahora Es El Preciso Instante (3:24)
6. Ritmo Y Blues Con Armónica (4:31)
7. Esta Noche No Parece Igual (2:55)
8. Por Aquí Se Te Echó De Menos (4:16)

Rippeado @ 128 kbps. | 32 MB aprox.

Personal
Ricardo Soulé - voz, guitarra, bajo, cajón peruano, piano
Guillermo Willy Quiroga - bajo, guitarra acústica, piano, voz
Rubén Basoalto - batería, percusión



Ejemplo musical: el tema que abre y titula este disco, "Jeremías Pies De Plomo" tal y como lo tocó Vox Dei en el festival que dio origen a la película Hasta Que Se Ponga El Sol, en 1972.


Acá hacés click y está lo bueno.

7.9.07

Aeroblus - Ídem

Ya en la entrada anterior hablábamos de Pappo como un tipo pródigo en ese arte que es integrar proyectos que tienen algo para decir y lo hacen de la mejor manera. El Carpo fue miembro de grandes bandas y, como todos los músicos inquietos, tuvo también un estupendo proyecto paralelo que permanece aún semi-oculto para la mayoría del público rockero de nuestro país, aunque no debería.

En 1974 el ex bajista de Manal Alejandro Medina percibió que, con la vuelta al poder de un Perón mucho más conservador y recalcitrante, la situación se iba a poner aún más pesada de lo que estaba en las épocas en las que por tener pelo largo te llevaban detenido. Por consecuente decidió volar a Brasil. En Buzios vivió en un chalet propiedad de Claudio Gabis (otro ex Manal) y conoció a un potente baterista de nombre Junior Castello y de raíz hard rock.

Medina convenció a Pappo de irse a vivir a San Pablo con él (como cuenta aquí) y así nació el germen de Aeroblus, con la formación Napolitano-Medina-Castello. Era un proyecto de blues (cómo no iba a serlo, con Pappo y Medina juntos?) pero en una cepa mucho más pesada, dura, sin concesiones. Cuando llegaron a la Argentina, fueron malentendidos por una generación más habituada a Sui Generis, Gieco o Gabriela que a los grupos de rock duro.

Esto, sumado a que los dos argentinos querían volver a radicarse en su país (y Castello no) y a que la vuelta de Pappo's Blues ya era una realidad, separaría un grupo muy prometedor que terminó dejándonos como único testimonio este gran, gran disco de blues y rock and roll.

Aeroblus, Ídem
Music Hall, 1977

1. Vamos A Buscar La Luz (3:53)
2. Completamente Nervioso (3:04)
3. Tema Solísimo (2:06)
4. Árboles Difusores (2:19)
5. Vendríamos A Buscar (3:29)
6. Aire En Movimiento (2:43)
7. Vine Cruzando El Mar (2:42)
8. Nada Estoy Sabiendo (4:55)
9. Sofisticuatro (3:46)
10. Buen Tiempo (3:13)

Rippeado @ 192 kbps. | 45 MB aprox.

Personal
Norberto Pappo Napolitano - voz, guitarra
Alejandro Medina - bajo, voz
Junior Castello - batería


Ejemplo musical: una buena ilustración de Aeroblus es su tercer canción, "Tema Solísimo". Una letra simple y directa, pero poderosa, y una música entre blues y hard rock.


Bajalo de aquí.

Pappo's Blues - Pappo's Blues Volumen 1


En 1970 Norberto Pappo Napolitano ya era un nombre más que reconocido en la por entonces ardiente atmósfera del rock nuestro, habiendo participado en dos bandas fundacionales como los primeros Abuelos De La Nada y Los Gatos. A los primeros, los lideró un tiempo tras el éxodo de Miguel Abuelo hacia Europa, y a los segundos les aportó su increíble guitarra en dos discos clave como Beat Nº 1 ('69) y Rock De La Mujer Perdida ('70). También tuvo un breve coqueteo con otra banda fundadora como Manal, cuando éstos querían ser cuarteto.

Todo esto fue un necesario preludio para su esperado lanzamiento como punta del iceberg de una banda que respetara sus inquietudes: el rock más crudo y descarnado, y el blues más puro y guarro. Ese lanzamiento se llamó Pappo's Blues y para él el propio Carpo eligió a dos grandes músicos de fenomenales habilidades: Juan Carlos Black Amaya en la batería y David Lebón en el bajo.

Los ensayos de Pappo's Blues eran volátiles: un ex violero como Lebón se había adaptado al dedillo al bajo (luego sería baterista de Color Humano y más tarde regresaría a Pappo's Blues pero como guitarra, mostrando una envidiable ductilidad instrumental) y Black ya mostraba con creces sus dotes como poderoso y variado baterista de rock & blues. La sinergia entre los tres era perfecta: tal es así que este primer disco muestra algunas de las mejores composiciones e interpretaciones en la historia del Carpo.

Pappo's Blues Volumen 1 reúne estándares de la carrera de Napolitano, históricas canciones que se entonan con aire legendario: el furibundo blues-rock psicodélico de "Algo Ha Cambiado", la declamación citadina de "El Hombre Suburbano", la queja en formato blusero de "Adónde Está La Libertad" y demás gemas. Este álbum tuvo una capital importancia en la instalación del blues como forma en la Argentina, y catapultó a Pappo al nivel de leyenda de la guitarra. Se trata de uno de los discos claves del primer rock nacional.

Pappo's Blues, Pappo's Blues Volumen 1
Music Hall, 1971

1. Algo Ha Cambiado (4:24)
2. El Viejo (2:40)
3. Hansen (3:47)
4. Gris Y Amarillo (4:36)
5. Adiós Willy (1:41)
6. El Hombre Suburbano (2:20)
7. Especies (4:29)
8. Adónde Está La Libertad (8:42)

Rippeado @ 320 kbps. | 54 MB aprox.

Personal

Norberto Pappo Napolitano - voz, guitarra, piano
David Davies Lebón - bajo
Juan Carlos Black Amaya - batería


Ejemplo musical: otro de los clásicos atemporales de Pappo's Blues Volumen 1: "El Viejo".


Bajalo de acá.

31.8.07

Los Pillos - Viajar Lejos

Si hubo una banda del under porteño que todo el mundo te decía que tenías que escuchar a finales de los '80 esos eran cuatro muchachos de Avellaneda que se habían bautizado Los Pillos. Sus canciones eran pesados y pesimistas himnos, letradas composiciones donde la batería machacante cumplía un rol primordial y el bajo era el caballo en el cual toda la canción cabalgaba.

Dentro de un panorama más bien opaco, Los Pillos eran una propuesta más que interesante. Se habían formado de la unión de músicos venidos de varios lugares: Adrián Yanzón (voz), un trotskista estudiante de Filosofía, había estado en los Jóvenes Transmutados; Alejandro Fiori (guitarra) había formado parte de otra leyenda, Los Encargados; Martín Aloé (bajo) había estado en Control con el baterista Pablo Esaú (ex Los Laxantes).

Con estos frondosos antecedentes, se dio lo que se esperaba: una gran banda de post punk argentino que logró catalizar a la perfección el estilo en boga en los '80. En 1986 telonean a Siouxsie & The Banshees en Obras, y registran su única obra, Viajar Lejos, producida por Javier Calamaro (en ese entonces en El Corte). El disco sale en 1987 y es un fiel reflejo de los breves pero explosivos directos del grupo, ya que es grabado en vivo en una sola noche.

Los Pillos fueron una propuesta explosiva, violenta, poética, agreste, dura, genial. Se separaron en 1988 con un disco, Nómades, por editarse. Dejaron este registro (jamás editado en CD) para una breve posteridad que, aún hoy, los recuerda con esa nostalgia que se le reserva a los tiempos mejores.

Los Pillos, Viajar Lejos
EMI, 1987

1. Viajar Lejos (4:41)
2. Conversaciones Con La Hierba (3:46)
3. Descansa (9:37)
4. Baila Para Mí (4:11)
5. Poco Placentero (4:28)
6. Perra (Nacimiento) (4:15)
7. Agua (1:24)
8. Rock De La Caída (3:01)
9. Luna (4:13)

Rippeado @ 192 kbps. | 54 MB aprox.


Integrantes
Adrián Yanzón - voz
Alejandro Fiori - guitarra
Martín Aloé - bajo
Pablo Esaú - batería


Ejemplo musical: primer tema de Viajar Lejos llamado, justamente, "Viajar Lejos".


Bajate este disco clickeando acá.

3.8.07

Espíritu - Crisálida

Si acá y acá habíamos hablado del rock progresivo y de cómo éste repercutió en nuestras vastas pampas, justo es que le hagamos un (pequeño, humilde) homenaje al grupo que definió el estilo tal cual este debía ser. A una banda que, lamentablemente, el rock argentino se ha encargado de olvidar pese a que se trató de los grandes pioneros de un movimiento masivo y que definiría a la música (aquí y allá) de allí en más.

Se trata de Espíritu, grupo formado en 1973 por Osvaldo Favrot, factótum, cantante y guitarrista. La agrupación, en realidad, existía desde finales de los '60 con el nombre de Onda Corta, pero no fue hasta que ingresaron el baterista Carlos Goler (amigo a su vez de la otra pata de Espíritu: el cantante Fernando Bergé) y el bajista Claudio Martínez, que la banda no se da a sí misma este nombre.

Luego de un breve paso de David Lebón por los teclados, es Gustavo Fedel el que ocupa este clave puesto para la música sinfónica. Fedel, que como no podía ser de otra manera posee instrucción clásica, termina de dar a Espíritu la sonoridad necesaria. La banda empieza, entonces, la grabación de su primer LP por el sello Microfón y bien custodiados desde la consola por Billy Bond.

Crisálida es el resultado de esas grabaciones. Y se trata de un disco enfocado, minucioso, casi perfecto en cada sonido, cada acorde, cada cambio de ritmo, cada estructura de teclados. Un álbum indudablemente trabajado mirando hacia el Norte, con una devoción por el detalle y la perfección inéditas hasta entonces en el rock vernáculo, más acostumbrado tal vez a grandes despliegues de virtuosismo sin tanta premeditación. Es ése el máximo aporte de Espíritu al rock progresivo argentino: la decisiva declaración de necesidad de un trabajo complejo y perfeccionista hasta el hartazgo.

A partir de aquí se daría la explosión, y los Alas, los Crucis, La Máquina, todos ellos recogerían el guante de un estilo que, en nuestra tierra, Espíritu ayudó a definir.

Espíritu, Crisálida
Microfón, 1975

1. Eterna Evidencia (2:59)
2. Tiempo De Ideas (3:38)
3. Hay Un Mundo Cerrado Dentro Tuyo (4:20)
4. Hay Un Mundo Luminoso (8:07)
5. La Casa De La Mente (6:58)
6. Prolijas Virtudes Del Olvido (2:52)
7. Sueños Blancos, Ideas Negras (6:10)
8. Sabios De Vida (6:10)

Rippeado @ 160 kbps. | 49 MB aprox.


Personal
Fernando Bergé - voz
Osvaldo Favrot - guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, voz
Claudio Martínez - bajo
Carlos Goler - batería, percusión, voz
Gustavo Fedel - piano, órgano, moog



Ejemplo musical: ...y así suena Espíritu hoy. Pequeño compilado de un recital en el ND/Ateneo, lo que se escucha es una versión de "Ciudad De Locos" de su disco de 2003 Fronteras Mágicas.

Bajate este disco clickeando acá.

31.7.07

La Máquina De Hacer Pájaros - Películas

Corría 1974 y Charly (en ese momento, Charlie) García ya sabía que su periplo acústicoadolescente con Sui Generis ya no daba más. Aquel dúo que compartiera con Nito ya se auto-remedaba en un formato que aburría por su repitencia, y que exasperaba a Charly por su limitación musical. A la hora de componer, García se sentía más inclinado a usar inteligentemente los sintetizadores que se había hecho traer de Inglaterra y EE.UU. que a reiterar una vez más aquellas remilgadas canciones de amor.

Sui se separa en 1975 tras un par de multitudinarios recitales en el Luna Park, y casi de inmediato García decide arriesgarlo todo y dar rienda suelta a ese ansia progresiva que le hacía mella, proyectándose desde la Europa donde ya era una revolución. Convoca, entonces, al ex baterista de Color Humano Oscar Moro y al ex bajista de Crucis José Luis Fernández, a quienes luego se les une el guitarrista Gustavo Bazterrica. El último y fundamental aporte a la banda sería el de Carlos Cutaia, quien había tocado en Pescado Rabioso y al que se considera uno de los grandes maestros del uso de los teclados en el rock nacional.

Pese a todos estos aportes la banda, a la que llamó La Máquina De Hacer Pájaros, no logra trascender más allá de grabar dos discos increíbles: en 1976 el primero (autotitulado) y en 1977 Películas, el que aquí les ofrendo. Se trata, lamentablemente, de uno de los grupos "malditos" del rock vernáculo, quizás una banda demasiado arriesgada y desafiante para aquel contexto y para aquel ícono, de quien con seguridad se esperaba una oleada de música adolescente que no existió. García se había cansado de García y quería cambiar. Nadie se lo permitió.

Quedó una música innovadora, extraña para la Argentina de cualquier tiempo y, por sobre todo, genial. La Máquina suena invariablemente extranjera, con un clarísimo vaho Yes/ELP/Genesis pero, en este caso, con una genial impronta nuestra: las letras. El momento era de plena convulsión, y Charly se preguntaba "¿Qué Se Puede Hacer Salvo Ver Películas?" o pedía que "No Te Dejes Desanimar", o le cantaba a la paranoia en "Hipercandombe". Todo un fuerte alegato anti-dictadura que, tal vez, fue otra de las razones por las que La Máquina no se eternizó.

Cualesquiera sean estos motivos, caen rendidos ante el poder de una banda sencillamente genial.

La Máquina De Hacer Pájaros, Películas
Sony Music, 1977

1. Obertura 777 (4:54)
2. Marilyn, La Cenicienta Y Las Mujeres (4:26)
3. No Te Dejes Desanimar (4:10)
4. ¿Qué Se Puede Hacer Salvo Ver Películas? (6:16)
5. Hipercandombe (4:32)
6. El Vendedor De Las Muñecas De Plástico (4:45)
7. Ruta Perdedora (5:40)
8. En Las Calles De Costa Rica (3:58)

Rippeado @ 128 kbps. | 35 MB aprox.

Personal
Charly García - piano, sintetizador, guitarra, órgano, clavinet, voz
Gustavo Bazterrica - guitarras eléctrica, clásica y acústica, coros
José Luis Fernández - bajo, guitarra acústica, coros
Oscar Moro - batería, percusión
Carlos Cutaia - piano, órgano, sintetizador, ensambles, coros


Ejemplo musical: uno de los mejores momentos de Películas: la histérica "Hipercandombe".


Hacete un pájaro acá.

12.7.07

Edelmiro Molinari - Edelmiro Y La Galletita

De entre los guitarristas argentinos, hubo uno cuyo aporte resultó clave para estructurar el rock nacional que de allí en más surgió. Se trata de Edelmiro Molinari, que desde su puesto en Almendra allá por fines de los '60 estrenó, por así decirlo, la influencia del blues (de la música negra toda, en realidad) en un rock n' roll que venía más que influida por la movida beat que en ese momento era sensación en todo el mundo. Edelmiro tenía un feeling increíble, y su potencia estilística le parecía ajena a un Almendra que, con Spinetta, era más una propuesta cargada de dulzor y delicadeza que un reducto para furiosos solos y licks de blues.

Por eso a nadie extrañó que después de la separación del cuarteto insigne del rock nuestro, Molinari haya armado un críptico y dificultoso proyecto como Color Humano. Largas improvisaciones, estructuras muy blues eran las características de esa banda que fue tan incomprendida como genial. Después de eso, Edelmiro partió a los Estados Unidos desde donde regresó brevemente en el '79 para aquella reunión de Almendra. No sería su único regreso.

Así es que en 1983, también volvió brevemente a su país para registrar éste, su primer disco en solitario, con dos muy buenos músicos (La Galletita, su banda soporte). Uno de seguro los sorprenderá: se trata de Skay Beilinson, el guitarrista de Patricio Rey Y Sus Redonditos De Ricota, quien colabora desde la viola aquí. Es éste un irregular disco, calmo y casi lounge, de un blues muy lavado y muy '80s donde difícilmente haya grandes despliegues de la viola de Edelmiro pero sí una notoria sensibilidad para escribir lindas canciones.

Y lo más importante: un documento pergeñado por un hombre injustamente olvidado en la dinastía del rock.

Edelmiro Molinari y La Galletita, Edelmiro Y La Galletita
Sony Music, 1983

1. El Remolcador (4:35)
2. El Calderón (3:00)
3. El Vuelo 144 (5:03)
4. Cero A Uno (3:37)
5. Basta Bochornos (4:09)
6. Caigo Y Me Levanto (3:32)
8. El Amanecer Del Cimarrón (2:39)

Rippeado @ 128 kbps. / 27 MB aprox.

Personal
Edelmiro Molinari - guitarra, bajo, voz
Skay Beilinson - guitarra
Alejandro Pensa - batería, voz
Hugo Villarreal - bajo
Pedro Conde - coros



Ejemplo musical: escúchenlo a Edelmiro en su mejor momento, junto a Color Humano e interpretando el clásico "Cosas Rústicas (Coto De Caza)". Lo acompañan Rinaldo Rafanelli al bajo y Oscar Moro a la batería. Extraído de la recomendadísima peli Hasta Que Se Ponga El Sol.


Ahora comete ésta galleta, papá.

18.5.07

Los Natas - Toba Trance I/II

Desde sus inicios, Los Natas fueron una de las propuestas más peculiares de la movida under de nuestro país. Allá por 1996, cuando todavía se llamaban sólo Natas (nombre que cambiaron por una disputa con estos pasmaos) sacaron (en cassette!) un impresionante disco debut, Delmar, que fue elegido por el influyente site stonerrock.com como uno de los mejores diez discos de la historia de ese género. Desde entonces, su fama no paró de crecer. Y digo fama con itálicas porque si bien su prestigio a nivel mundial se agigantaba a medida que seguían haciendo música (incluso por el clave sello yankee Man's Ruin), aquí en Argentina no los conocía prácticamente nadie, hasta hace un par de años.

Por eso no extraña que la mayoría de su discografía haya sido lanzada por sellos de afuera, y luego reeditada aquí. Es ese el caso de su obra clave, ésta que les ofrezco, el sensacional Toba Trance. Como lo iban a grabar para la finesa Ektro Records, decidieron agregarle a su volada propuesta instrumentos como bombos, charangos, etc. Y no solo eso, sino que refinaron la fórmula para poder capturar la indescriptible energía de sus legendarios vivos: por eso aquí hay trips de 20 minutos que en ningún momento pierden el atractivo, raros momentos instrumentales de suntuoso atractivo y mucha, pero mucha zapada.

Natas es una de las bandas más increíbles no sólo de la Argentina sino del mundo. Su stoner rock altamente improvisacional y de raíces claramente sabbathescas y kraut permite realmente abandonar este mundo y volar directamente hasta el siguiente, o hasta el otro, a donde sea. Lo maravilloso de Los Natas es que ya no necesitan esclavizarse a las formas sino que se hallan en perpetua búsqueda de maneras renovadas de impresionar y generar sensaciones que no sólo sean auditivas. Una verdadera experiencia sensorial.

Los Natas, Toba Trance
Ektro Records, 2003

Toba Trance I
1. La Tierra Del Fin (21:29)
2. Qué Rico (14:28)
3. Die Possime (16:22)
Bonus Track
4. Tormenta Mental (8:25)*

Rippeado @ 192 kbps.

Toba Trance II
1. Tomatito (2:47)
2. Traición En El Arrocero (11:28)
3. Matogrosso (3:47)
4. Humo De Marihuana (15:13)
5. La Sepa (4:12)
Bonus Track
6. Qué Rico [En Vivo] (4:37)

Rippeado @ 160 kbps. / 129 MB aprox. [2 discos]

* Bonus track correspondiente a la primera edición, limitada, de este álbum. Es un cover de "Brainstorm", tema de una de las mayores influencias de Los Natas, Hawkwind (banda donde en algún momento tocó el gran Lemmy). Editado originalmente como parte del vinilo Tormenta Mental Y Paranoico (por "Paranoid" de Sabbath, sí sí).

Personal
Sergio Chotsourian - guitarra, flauta, bombo legüero, laúd
Gonzalo Villagra - bajo, laúd, charango
Walter Broide - batería, tambores, bombo legüero, secuencias, teclados

Bajátelo clickeando acá.

17.5.07

Pescado Rabioso - Desatormentándonos


Aunque hoy se tenga a Luis Alberto Spinetta como un gran compositor de lindas canciones de jazz rock, un tipo más tranquilo que efervescente, un guitarrista con más feeling que punch, hay sobradísimas muestras de exactamente todo lo contrario. Y la vasta mayoría de estas demostraciones están en este disco que les ofrezco en el día de la fecha, primer y más furibundamente progresivo volumen de aquella espléndida banda que el Flaco formase tras la separación de Almendra: Pescado Rabioso.

Desatormentándonos se llama el álbum, y parece ser ése el espíritu de todo lo aquí grabado: "desatormentarse" del repentino éxito de su anterior agrupación, y del estilo musical que ésta le impuso como propio. En este sentido, Luis había viajado a Europa a fines del '70 para regresar habiendo escuchado muchísima música, en especial a popes como Hendrix. De éste, se le nota, aprendió muchísimo en materia de riffs y solos, mostrándose más virtuoso de lo que en Almendra Molinari le permitió; y mucho más agresivo de lo que el marco de su anterior grupo le dejaba entrever, pero manteniendo su impronta. Así compone algo que, en esa época, logra diferenciarlo mucho de todo lo que venía pasando en el rock local.

Como siempre, el lirismo y la poesía de Luis están presentes, aunque en un envase extraño para él, al que sin embargo se adapta perfectamente. El rock de Pescado suena ajustado, violento y visceral, pero a su vez es sofisticado y complejo. Es así, distinto, en una etapa signada por la confusión y la complacencia dentro de la movida argentina. Con este disco, grabado para Sony (y recientemente reeditado) saltan a la popularidad. En 1972 lo publican, en 1973 lo reeditan con el agregado de dos temas clave ("Despiértate Nena" y "Post Crucifixión", ya con Lebón en sus filas, también) para redondear la histórica versión que llega hasta nuestros días.

Escuchen al capo del rock nacional explicar musicalmente qué respalda semejante calificación.

Pescado Rabioso, Desatormentándonos
Sony Music, 1973

1. Blues De Cris (3:34)
2. El Jardinero (Temprano Amaneció) (9:06)
3. Dulce Tres Nocturno (5:10)
4. Algo Flota En La Laguna (5:12)
5. Serpiente (Viaja Por La Sal) (9:01)
6. Me Gusta Ese Tajo (2:31)
7. Despiértate Nena (3:22)
8. Post-Crucifixión (3:46)

Rippeado @ 320 kbps. / 93 MB aprox.

Personal
Luis Alberto Spinetta - guitarra, voz
Osvaldo Bocón Frascino - bajo
Juan Carlos Black Amaya - batería
Carlos Cutaia - teclados, sintetizadores
David Lebón - bajo, voz en "Despiértate Nena"

Bajate esta obra de arte clickeando acá.

Porco - Ídem

Antes de ser el nene bueno, emocional y folk que sacude los corazones del under porteño de estos días, el niño bueno de Gabriel Gabo Ferro lideró una de las mejores y más desconocidas bandas que nuestro prolífico suelo haya dado a conocer: Porco. Estos cuatro enfermitos en sus veintipicos eran definitivamente lo más hardcore de la ya célebre movida Buenos Aires Hardcore: letras escatológicas y retorcidas, una música suntuosamente bien arreglada, compuesta y ejecutada y unos shows tremendos, llenos de imprevistos como, por caso, Gabo bajando entre la gente y escupiéndolos, desafiante; mesas destrozadas por un bajo volador y demás etcéteras.

El salvajismo incontrolable de Porco los hacía interesantísimos. Lamentablemente, el común de la gente los pasó al olvido, quizás justamente por esa mezcla incierta de asombro y repulsión que escuchar a un tipo con esa voz cantar esas canciones y retorcerse como un poseso causaba. El recuerdo de Porco volvió cuando hace un par de años un redimido Gabo comenzó con sus bonitas canciones como un gran solista acústico que, además, renegaba de su ex banda y su extraño final: Ferro quedándose mudo sobre un escenario y dejando la música por años.

Bueno es, entonces, escuchar el primer y más impactante disco de Porco para no olvidarnos que en algún momento existió, en nuestro rock, algo así. Que sobrepasó toda frontera.

Porco, Ídem
Discos El Club, 1994

1. Puto Mandril (2:17)
2. Por Ti, Evaristo (1:32)
3. Manadas Acabadas (2:54)
4. Arciclotanol 500 (1:41)
5. La Cara De Un Golpe (1:29)
6. Gogogodoy Y Su Mona Marido (2:27)
7. Soy Mi Lengua (2:15)
8. Armas A La Virgen (2:35)
9. Detenido (1:43)
10. Se Le Conserve El Macho (2:48)
11. Suertemuerte (1:02)
12. Una Mujer Toca Un Dibujo Al Piano (2:57)
13. Las Alas Que Vuelan (3:13)
14. La Católica (2:41)
15. Mamá Y Papá (3:46)
16. La Culpa, Los Mejores Momentos (2:28)
17. No Salven Al Panda (2:01)
18. La Noche Que Quemamos A La Señorita Covers (1:10)
19. La Vida Es Una Mierda (0:49)
20. Sanita/A Quién Toca (6:37)
21. (Sin Título) (3:43)

Rippeado @ 128 kbps. / 42 MB aprox.

Personal
Gabriel Gabo Ferro - voz
Sergio Alvarez - guitarras
Alejandro Goyeneche - bajo, contrabajo
Arnaldo Taurel - batería, percusión electrónica
Sergio Dawi - saxo barítono
Damián Nisenson - saxo tenor
Sergio Bulgakov - sitar en "Manadas Acabadas" y "Una Mujer Toca Un Dibujo Al Piano"
Martín Bonsoir - cello en "Arciclotanol 500"
Marcelo Barragán - clarinete en "Arciclotanol 500"
Marcelo Zeta Yeyati - saxo alto en "Se Le Conserve El Macho"
Esteban Demelas - percusión en "Soy Mi Lengua"
Gustavo Ridilenir - flauta traversa en "La Culpa, Los Mejores Momentos" y "La Vida Es Una Mierda"

Tocá acá y conocé al Gabo que no conocías.

15.5.07

Crucis - Los Delirios Del Mariscal

Crucis es una de esas bandas argentinas que nuestros coterráneos allá por fines de los '70 pasaron injustamente por arriba, embobados como estaban con las aventuras de popes del rock nuestro como Charly (Sui Generis), Spinetta (Pescado y luego Invisible) y Pappo (Pappo's Blues). No es extraño que esto haya ocurrido, ya que evidentemente Crucis no es una de esas bandas aptas para todo público y de fácil digestión. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que lo mismo que le pasó al propio García con su Máquina De Hacer Pájaros allá por el '76 le pasó a Crucis dos años antes: incomprensión, miradas enrarecidas.

Pese a todo, eran un grupo bien reconocido (antítesis de popular), y merecido se lo tenían. Emulando lo que Emerson, Lake & Palmer, Genesis o Yes se desgañitaban tocando en el Reino Unido o en los Estados, tanto los muchachos de Crucis como otros entusiastas llamados Espíritu descosían todo prejuicio musical a caballo de sus extensísimas suites plagadas de virtuosismo y del nuevo chiche de estos tiempos: el sintetizador valvular. Graban en el '75 su primer disco autotitulado y un año después, se catapultan a Miami a grabar su segundo y poderosísimo álbum, éste, Los Delirios Del Mariscal.

Tocaban muy bien, y entremezclaban el sinfónico con el progresivo, el jazz-rock, largas improvisaciones y una impronta bien poderosa: eran rock, muy fuerte y excelentemente bien tocado. Impresionaron en Estados Unidos por su sinergia grupal y la solidez de sus temas, pero a su regreso se separaron. Pese a ello, su propuesta teñida de una originalidad asombrosa duró lo suficiente como para que sus discos (editados inicialmente por RCA Victor) se reeditasen repetidamente por Sony BMG. Escuchen que, de verdad, vale la pena.

Crucis, Los Delirios Del Mariscal
RCA, 1976

1. No Me Separen De Mí (6:08)
2. Los Delirios Del Mariscal (10:06)
3. Pollo Frito (5:44)
4. Abismo Terrenal (12:30)

Rippeado @ 128 kbps. / 31 MB aprox.

Personal
Gustavo Montesano - bajo, voz
Aníbal Kerpel - sintetizadores
Pino Marrone - guitarra
Gonzalo Farruglia - batería

Progresivate (?) tocando acá.

11.5.07

Abueleando

Si en la entrada anterior di rienda suelta a mi indisimulable amor por este ícono del buen rock nacional que es el señor Miguel Abuelo, hoy lo confirmo. En aquella, hice referencia al (y dejé para bajar el) único elepé en solitario de Miguel que fuera editado en nuestro país: el excelente Buen Día, Día. Se trataba, de alguna forma, de una continuidad de lo que pregonaba éste con Los Abuelos De La Nada: música fiestera, divertida, bailable pero con un clarísimo contenido humanista. Fue éste el sello que popularizó y, de alguna manera, eternizó la audaz figura de Miguel para la posteridad rockera.

Pero antes de eso, hubo otro Miguel. Un Abuelo más intimista, muchísimo más poético y definitivamente más humanista. Miguel era un hippie de verdad, de los primeros, de los más brillantes. Frecuentaba La Cueva y era conocido como un grandioso cantante por su penetrante y potente voz, capaz de los agudos más agudos pero también de enreveses sutiles y asombrosos. Y claro, por sus poesías, más que por sus letras. El profundo contenido de éstas lo posicionaba muy bien dentro del legendario sello Mandioca.

Eran los '60.
Para Mandioca, Miguel grabó dos singles fabulosos, ambos autotitulados y que aquí les ofrendo, con apenas dos canciones cada uno: "Oye Niño" y "¿Nunca Te Miró Una Vaca De Frente?" en uno de ellos; "Mariposas De Madera" y "Hoy Seremos Campesinos" en el otro, las cuatro con el único acompañamiento de una guitarra acústica y su dulcísimo registro alumbrándolo todo.

Después armó los primeros Abuelos (aquellos de "Diana Divaga") y, perseguido por "todo lo que ata", debió huir del país. Su periplo eligió España primero, Francia después, y su creatividad lo unió a otro músico exiliado con quien no se conocía y al que sólo lo unía la nacionalidad: Daniel Sbarra, prolijo guitarrista platense que luego integraría Virus. Con él, y bajo la tutela del enigmático Moshé Naïm, empezó a grabar en 1973 un disco que titularía finalmente Miguel Abuelo Et Nada (Miguel Abuelo, él, y Nada, su banda acompañante). El grupo recorrió con gran suceso Francia, pero el divorcio creativo entre Miguel y Sbarra recortó una unión musical prometedora.

Y es que hoy, escuchar esa música es rarísimo y a la vez vital: es Miguel revisitando al rock progresivo y la psicodelia más profundamente aún que en los primeros Abuelos. Hay muchísimo Jethro Tull o Incredible String Band, por ejemplo, pasado por el filtro de músicos argentinos y chilenos en el exilio. Hay folk, hay rock sinfónico. Todas cosas que si vemos al Miguel que se eternizó, nos suenan raras. Pero que lo representaban en su exploración, su inquietud, su musicalidad.

Compruébenlo ustedes mismos, si no me creen.



Miguel Abuelo, Miguel Abuelo [Simple]
Mandioca, 1968

1. Oye Niño (3:43)
2. ¿Nunca Te Miró Una Vaca De Frente? (1:49)

Rippeado @ 160 kbps.

Personal Miguel Abuelo - voz, guitarra acústica



Miguel Abuelo, Miguel Abuelo [Simple]
Mandioca, 1970

1. Mariposas De Madera (2:30)
2. Hoy Seremos Campesinos (3:35)

Rippeado @ 160 kbps.

Personal Miguel Abuelo - voz, guitarra acústica



Miguel Abuelo Et Nada, Ídem
Moshé Naïm, 1973

1. Tirando Piedras al Río (7:43)
2. El Largo Día De Vivir (4:23)
3. El Muelle (6:41)
4. Señor Carnicero (4:42)
5. Recala Sabido Forastero (4:06)
6. Octavo Sendero (4:48)
7. Estoy Aquí Parado, Sentado Y Acostado (9:22)

Rippeado @ 192|256 kbps. / 73 MB aprox. [3 discos]

Personal
Miguel Abuelo - voz, guitarra

Daniel Sbarra - guitarra
Pinfo Garrigo - bajo
Diego Rodríguez - batería
Juan Dalera - quena
Carlos Beyris - cello
Luis Montero - batería
Gustavo Kerestesachi - mini moog
Edgardo Cantor - efectos
Teca y Verónica - coros

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