16.7.09

Five Man Electrical Band - Ídem

El otro día, mientras -inspirado en este post- me acordaba de las mejores aventuras grupales que se dieron en los hermanos menores del país del Norte, Canadá, inmediatamente -además de ciertas obvias menciones que pueden ver aquí- apareció de forma casi automática en mi mente la banda a la que haré mención en este post justamente con el disco que lo ilustra. Y es que difícilmente pueda hablarse del rock en Canadá sin mencionar a los geniales Five Man Electrical Band y a este, su álbum autotitulado de 1969.

Originalmente llamados The Staccatos, estos muchachos empezaron a sacar discos a mediados de los '60 y a caballo de un precioso pop psicodélico rápidamente se hicieron conocidos en la escena canadiense de la época. La consagración en su país natal les llegó con su segundo disco de estudio, un split con los mucho más populares The Guess Who? llamado A Wild Pair donde incluían una bella canción llamada "Half Past Midnight" que les valió varios arqueos de cejas en radios de la época y un prometedor boleto a Los Ángeles.

Como para esa época ya eran cinco, el grupo decidió renombrarse muy ad hoc y editar su tercer álbum -primero en EE.UU.- en 1969. Five Man Electrical Band, su autotitulado, profundizaba dos aspectos interesantísimos de la música del grupo: el primero, sus sutiles armonías vocales; el segundo, el notable talento compositivo de su líder y factótum Les Emmerson. Las voces de Five Man Electrical Band -si bien buscaban emular a los Turtles, Beach Boys o a sus compatriotas Lovin' Spoonful- eran el complemento perfecto para las temáticas de Emmerson: mucho más arraigadas en el blues que las de sus coetáneos, otorgaban a la música del grupo una atmósfera emocional alejada del lavado dream pop de la época y mucho más cercana (por su crudeza) a la psicodelia.

Los cinco cantaban, y lo hacían muy bien. Pero además, eran músicos muy complementarios. Sobre todo el dúo de bateristas hermanos de Rick y Mike Belanger, cuya estructura -donde uno mantiene el ritmo junto al buen bajista Brian Rading y el otro ejecuta cuidados patrones de exquisita sutileza- era el perfecto soporte para las muy buenas canciones que contiene este larga duración, dos de las cuales muestran a las claras las influencias de Emmerson y los suyos: "Fancy Dancin' Man" es de Gary Bonner y Alan Gordon (compositores para Lovin' Spoonful y los Turtles, entre otros) y "You're Gonna Lose That Girl" es, claro, de Lennon y McCartney (si bien no está incluida en la versión estadounidense -que aquí ofrecemos- sí se encuentra en la original canadiense y en esta recomendable reedición).

Lamentablemente, en un mercado saturado de oferta por bandas de esta raigambre, los Five Man Electrical Band pasaron desapercibidos. Capitol, su disquera, les soltó la mano y casi los condenó al ostracismo. Al menos hasta 1971, cuando la pequeña Lion Records reedita un ignorado single del grupo en MGM -que los tuvo por menos de un año- llamado "Signs" como adelanto del disco que estaban próximos a lanzar allí, Goodbyes & Butterflies. El simple fue un éxito, llegando al #3 en las listas de EE.UU., pero eso no ayudó a las ventas del disco y el fracaso, esta vez, fue demasiado: la banda se separó en 1973 con un par de discos más -Coming Of Age en el '72 y Sweet Paradise en el '73- en el medio.

Pero eso, como siempre, no evita que podamos disfrutar de las viejas joyas olvidadas de este querido y querible grupo canadiense.

Five Man Electrical Band, Ídem
Capitol Records, 1969

1. Five Man Electrical Band (3:21)
2. Last Time I Saw Memphis (3:29)
3. Private Train (2:21)
4. Half Past Midnight (2:24)
5. Black Sheep Of The Family (2:23)
6. Maple Lane (3:00)
7. Fancy Dancin' Man (2:26)
8. We Go Together Well (2:24)
9. Didn't Know The Time (2:26)
10. Running Back (2:32)

Rippeado @ 192 kbps. | 37 MB aprox.

Personal
Les Emmerson - guitarra, voz
Brian Rading - bajo, voz
Ted Gerow - piano, órgano, voz
Mike "Bell" Belanger - batería, voz
Rick "Bell" Belanger - batería, voz


Ejemplo musical: originalmente lanzado como simple en 1967, "Half Past Midnight" fue -como dijimos arriba- el primer gran éxito de Five Man Electrical Band cuando aún eran The Staccatos. Esto hizo que los muchachos, obviamente, también lo incluyeran en su LP del '69.

Bajátelo de este lugar o de este.

10.7.09

Pacífico - La Bella Época


Hemos hablado sobradamente en este blog de los inicios de la década del '70 en el rock de nuestra Argentina. En este sentido, hemos dejado bastante establecido que en aquellos días existían dos vertientes bien diferenciadas: por un lado -y de la mano de Billy Bond- se estilaba un rock pesado con raíces bluseras que propendían grupos como Pappo's Blues, Vox Dei o Pescado Rabioso. Por el otro, una ebullente vertiente acústica y folk de cuidados arreglos y armonías bellísimas era ignorada por el público masivo y confinada a devenires cási cofrádicos.

Es el caso de la banda que ilustra nuestro post del día, Pacífico. Se trata del segundo proyecto del artista plástico y fotógrafo Eduardo Martí quien, luego del breve trío Trieste (junto a Héctor Starc y Machi Rufino) se había aventurado con toda su lírica a cuestas a un proyecto de folk-rock progresivo junto al guitarrista Hugo Arbe y al flautista Miguel Ángel Pezzolano. Martí era, obviamente, un hombre de muchos amigos en el ambiente del rock nuestro y fueron algunos de ellos (el mencionado Starc, Emilio Del Guercio y Rodolfo García, por ese entonces promocionando su primer disco como Aquelarre) los que ayudaron inmensamente a que la banda pudiera publicar en 1972 y por Trova su primer y a la postre único registro discográfico, La Bella Época, que aquí ofrecemos.

Esto fue, claro, antes de disolverse tan silenciosamente como se habían formado, culpa esto de esta situación que describíamos más arriba: el público masivo evidentemente no comprendió la sutileza de los arreglos -por momentos plagados de ribetes de bossa nova, por otros herederos de Crosby, Stills & Nash y con inteligentes toques de jazz y momentos rockeros- de Pacífico, volcado mediática y publicitariamente a álbumes como Desatormentándonos, Pappo's Blues Vol. 2, el Volumen 2 de La Pesada (el disco de la oreja) o, en la faceta folk, al complaciente y adolescente estilo de los debutantes Sui Generis de Vida.

Porque si hay algo que La Bella Época no posee es simpleza, complacencia: Martí y sus compañeros rescatan los últimos atisbos del hippismo y la bohemia porteña en un clima intencionadamente amigable, calmo y agreste. Se trata de una propuesta, paradójicamente, nada improvisada pero evidentemente hecha en un clima de amistad y compañerismo que se traslada a cada nota y a cada armonía. Es sumamente destacable el fino trabajo de voces -aún pese a ciertos desatinos- y el entrecruzamiento y exploración de estilos de este disco, lo que a su vez acrecienta el fantasma de la "dificultad" con que se lo etiquetó en su tiempo.

Se trata, sin embargo, de uno de los mejores registros de aquel 1972, un reflejo claro de qué era lo alternativo al rock y blues entonces reinante; uno de los discos más olvidados de nuestro rock que, sin embargo, posee una peculiar reivindicación que tardó más de 30 años: en 1995, en su fundamental disco Chaco, los Illya Kuryaki And The Valderramas de Emmanuel Horvilleur (hijo de Martí) incluyeron como cierre de su poderosa "Remisero" los últimos versos de una de las canciones de La Bella Época, la bossa nova "Una Estela Sin Final", a manera de transición entre esta canción y la balada "Abismo". Este hecho, no más que una curiosidad, no logró rescatar demasiado del olvido a este grupo y su único y muy disfrutable registro.

Esperemos, sin embargo, que ustedes sí lo disfruten.

Pacífico, La Bella Época
Trova, 1972

1. Canción Para Un Pequeño Ladrón (7:02)
2. No Eras Vos, No Era Yo (3:12)
3. Ella Es Tu Hermana (6:07)
4. Mi Mágico Amigo (4:38)
5. Una Estela Sin Final (4:06)
6. Llanto de Un Atardecer (4:13)
7. Escapatoria (5:37)

Rippeado @ 192 kbps. | 50 MB aprox.

Personal
Eduardo Martí - guitarra acústica, percusión, voz
Hugo Arbe - guitarra acústica, percusión, viola, voz
Miguel Ángel Pezzolano - flauta, percusión, voz
Pedro Botti - piano
Héctor Starc - guitarra eléctrica en "Ella Es Tu Hermana" y "Escapatoria"
Emilio Del Guercio - bajo en "Ella Es Tu Hermana" y "Escapatoria"
Rodolfo García - batería en "Ella Es Tu Hermana" y "Escapatoria"


Ejemplo musical: una de las grandes canciones acústicas de La Bella Época, "Llanto De Un Atardecer", refleja perfectamente la esencia de Pacífico.


Bajátelo de acá y/o acá.

25.5.09

Bert Jansch & John Renbourn - Bert And John

Si bien ustedes, caros lectores, quizás no lo recuerden, ya hemos hablado anteriormente de quienes hoy ilustran y adornan este post. Se trata de una alianza que unió a lo más interesante de la escena folk inglesa que, a mediados y finales de los años '60, era un hervidero de creatividades y propuestas. En medio de todos estos pujantes músicos que buscaban hacerse un lugar había dos tipos que se destacaban del resto.

Se trataba del escocés Bert Jansch, habilidosísimo guitarrista que -mudado a Londres en los albores de la década- tuvo la dicha de conocer a otro violero prodigioso, londinense él: John Renbourn. Jansch y Renbourn, ambos jóvenes, compartían un ávido interés por el folk instrumental y la mitología celta y -con esos antecedentes- se mudaron juntos a un apartamento en el suburbio (del noroeste de Londres) Kilburn, lugar que sería la base de operaciones del dúo de allí en más: Bert y John, además de compañeros de cuarto, serían en adelante partenaires en el escenario.

Juntos desarrollaron, a caballo de un complejo y fascinante interjuego de guitarras, un estilo propio conocido como folk baroque y que sirvió para que un disco maravilloso como Jack Orion de Jansch (donde Renbourn cumplió un rol clave) se convirtiera en material de referencia para todo el folk del Reino Unido. Pero no fue hasta que la alianza se cristalizó también de manera acreditada que este juego guitarrístico dio un salto de calidad fundamental.

Allí es donde entra a tallar el disco que ilustra este post, Bert And John. Primero -y único- de Jansch y Renbourn como dúo, es la muestra más cabal de cómo dos habilidades únicas para las seis cuerdas pueden unirse perfectamente, complementarse y crear algo sugestivo y novedoso. Es el pico más alto de creatividad de dos sujetos y se da en forma conjunta, lo que le confiere esa estela de simpleza aún en la complejidad de lo propuesto.

Sólo hay un par de canciones cantadas aquí -en la voz de Jansch- pero también eso alcanza para ver que sus dulces voces y sabias composiciones terminan de cimentar una idea que no sólo vive de instrumentales. Son canciones (algunas de ellas clásicos y tradicionales) breves, de apariencia simple y sentimiento cándido. Nada pretenciosas, conectan con la emoción del intérprete y el escucha a través de suaves melodías y de una cadencia singular dada por este interjuego que mencionábamos y que prueba ser un aspecto fundamental del álbum.

A partir de este dúo y mediante la añadidura de talentos (más notoriamente el contrabajista Danny Thompson y la cantante Jacqui McShee), la unión de Bert y John crecería hasta transformarse en un grupo clave de la mixtura entre folk y rock progresivo, Pentangle. Pero esa es otra historia: la clave de ambas carreras -extensas, prolíficas, geniales- la semilla de todo lo que iba a venir está aquí, en Bert And John. Dos talentos en su etapa más genial. Disfruten, amigos.

Bert Jansch & John Renbourn, Bert And John
Transatlantic Records, 1966

1. East Wind (1:22)
2. Piano Tune (1:37)
3. Goodbye Pork Pie Hat (3:51)
4. Soho (2:56)
5. Tic-Tocative (1:57)
6. Orlando (1:41)
7. Red's Favourite (1:33)
8. No Exit (1:26)
9. Along The Way (2:01)
10. The Time Has Come (2:49)
11. Stepping Stones (2:41)
12. After The Dance (2:26)
Bonus Tracks [Reedición Wooden Hill Recordings, 1998]
13. The Waggoner's Lad (de Jack Orion, Bert Jansch, 1966) (3:25)
14. Lucky Thirteen (de It Don't Bother Me, Bert Jansch, 1965) (3:34)
15. In This Game (outtake Nicola, Bert Jansch, 1967) (4:04)
16. Dissatisfied Blues (outtake Nicola, Bert Jansch, 1967) (2:55)
17. Hole In The Coal (orig. Pentangle) (5:23)
18. Bells (orig. Pentangle) (4:00)

Rippeado a 128-229 kbps. [VBR] | 67 MB aprox.

Personal
Bert Jansch - guitarra, piano, voz
John Renbourn - guitarra



Ejemplo musical:
una de las pocas canciones cantadas del álbum es la rendición de Jansch y Renbourn de un (a la postre) clásico de la cantautora Anne Briggs, "The Time Has Come".



Escuchá acá y acá.

3.4.09

Roque Narvaja - Primavera Para Un Valle De Lágrimas

Cuando en 1971 un joven cantautor llamado Roque Narvaja se retira del grupo que lo había lanzado a la fama, La Joven Guardia, para proseguir una carrera solista alejada del facilista beat que practicaba con su grupo emulando la moda de los EE.UU. de la época; contrariamente a lo que hoy -lejanamente- se idealiza del rock nacional de entonces su advenimiento no fue del todo bien recibido.

Y es que desde los comienzos el rock nacional, o música progresiva (como se la llamaba entonces), se había divorciado explícitamente de lo que llamaban "música complaciente", categoría en la que entraban grupos como Conexión Nº5 y, justamente, La Joven Guardia. Éxitos que en la Argentina de entonces eran los primeros estertores de una maquinaria comercial como el simple (compuesto por Narvaja) "El Extraño De Pelo Largo" lejos estaban de ser respetados. Eran combatidos, vilipendiados, estaban en la otra vereda.

En este aciago contexto, entonces, es lógico que el deseo de Narvaja -aunque auténtico- fuera recibido como una señal de oportunismo por todos.

O por casi todos, porque hubo desde los albores del rock argentino un músico que además de pionero se destacó por su apertura -heterodoxa, pero desprejuiciada- hacia músicos de toda extracción y estilo. Estamos hablando, claro, de Félix Litto Nebbia. Nebbia, un innovador desde el momento en que tomó una guitarra, entendió perfectamente que para que el rock fuera aceptado y venerado como una nueva expresión cultural nativa tan válida como el tango o el folclore había que llevar el mensaje a todas partes, comulgar con otros estilos, aprender y enseñar.

Y claro que fue lo que hizo: si para 1972 estaba grabando con el legendario percusionista (de profunda raigambre folclórica) Domingo Cura, luego se uniría a los veteranos jazzistas Jorge González y Néstor Astarita (con quienes grabaría discos claves como Melopea o Muerte En La Catedral) y, ya más adelante en el tiempo, juntaría esfuerzos con músicos tan diversos como Los Músicos Del Centro, el Cuarteto Zupay o Rubén Rada para grabar materiales siempre originales y respetuosos de una auténtica fusión.

Nebbia había conocido a Narvaja en sus primeros días en Buenos Aires, llegando incluso a colaborar en una película -que Litto protagonizó- llamada como el más grande éxito de La Joven Guardia, El Extraño De Pelo Largo, en 1969.

Ya por esos días Roque -junto con su compañero de grupo, el bajista Enrique Masllorens- había conocido la realidad sudamericana de la época, cambiando su hasta entonces liviana mirada por una mucho más comprometida. Por supuesto que a RCA (compañía que los había contratado) esto no le caía del todo bien, por lo que le cerraron todas las puertas a la nueva faceta de las canciones de Narvaja, que se aleja primero temporalmente del grupo en 1970 y luego definitivamente un año más tarde.

Nebbia, contrariamente a casi todo el rock de la época, apadrina a Narvaja quien gracias a su gestión edita en 1972 su primer y magnífico larga duración, Octubre (Mes De Cambios). Altamente politizado ("Camilo Y Ernesto" se inspira en los revolucionarios cubanos Cienfuegos y Guevara, por ejemplo), casi de protesta, se trata de un álbum magnífico en el que se advienen colaboraciones de Pedro Y Pablo y Domingo Cura además de netos aires folclóricos latinoamericanos en melodías sentidas y delicadas. Esta es la tendencia que Narvaja profundizaría en el disco que hoy presentamos, Primavera Para Un Valle De Lágrimas (1973).

La protesta sigue ahí, vehemente, en las sensacionalmente folclóricas "Balada Para Piba", "Palos Y Piedras" (con su pegadiza melodía que esconde metáforas de lucha) o "Voy A Comenzar"; pero también la melodía y el amor, omnipresente para Narvaja: "Acuérdate De Vivir..." y la "Dos Razones" que dedica a Raquel, su entonces mujer, son un fiel ejemplo de la pluma sensible por momentos, endurecida y determinada por otros de un Narvaja que además despliega todo el caudal de su bellísima voz en un volumen injustamente olvidado, datado pero igualmente eterno.

Narvaja llegó a grabar otro magistral disco, Chimango (1974) antes de que su férrea militancia peronista y su fama de cantor de protesta lo obligaran -amenazas de muerte mediante, claro- a emigrar a España cuando preparaba su cuarto material (el inédito Amén) en 1977. Allí se convierte -con éxito también- en un popular cantautor de pop lejos de la protesta.

Probablemente todos los problemas que sus ideas le habían causado, aunado esto a la obvia madurez y al triste final de la utopía peronista (que Narvaja ya había podido percibir en 1977, cuando emigró en plena dictadura militar) lo forzaran a replantearse muchas cosas y por ello haya abandonado su faceta más comprometida y menos popular. Pero los discos, afortunadamente, quedan como manifiestos y retratos de una época, a salvo del olvido. Bon appetit.

Roque Narvaja, Primavera Para Un Valle De Lágrimas
Talent, 1973

1. Palos Y Piedras (3:23)
2. Despedida De La Infancia (2:47)
3. Voy A Comenzar (3:37)
4. Zamba Para Daniel (3:27)
5. Acuérdate De Vivir... Acuérdate De Amar (4:18)
6. Dos Razones (4:31)
7. Zamba Del "Negro" Rosario (3:39)
8. Balada Para Piba (2:51)
9. Abismo Claro (3:46)
10. Primavera Para Un Valle De Lágrimas (4:00)

Rippeado @ 320 kbps. | 79 MB aprox.

Personal
Roque Narvaja - guitarras, armónica, flauta, voz
Enrique Masllorens - bajo
Freddy Zorogastúa - batería
"Litro E' Media" [Litto Nebbia] - piano, órgano
Rodolfo Alchourrón - cuerdas, coro



Ejemplo musical: primer y hermoso tema de Primavera Para Un Valle De Lágrimas: la conmovedora y combativa canción de protesta "Palos Y Piedras" donde Narvaja recurre a la metáfora del dragón que asusta para graficar el sentimiento de opresión de la década del '70 argentina.


Bajate este disco de acá o de acá.

30.1.09

Psiglo - Ideación

Este humilde blog suele tener como temática habitual los coletazos de brillantez que -quizás como ningún otro género- el rock progresivo generó en todo el mundo. Hemos visto ejemplos europeos de fuste (en Holanda, España, Alemania, Italia) y también algún argentino, pero el alcance del progresivo se nota muchísimo también al otro lado del Río de la Plata, en el vecino país de Uruguay. Es así que en los primeros años '70 nacieron allí propuestas como la que es hoy objeto de este post, Psiglo.

Psiglo fue una efímera -aunque reiteradamente reunida- agrupación que, cabalgando en un denodado hard rock en la moda de Deep Purple y Led Zeppelin (principales deudos) añadió sofisticadas instrumentaciones y tufillos psicodélicos para crear una propuesta original y que fue sorpresivamente exitosa: ya en su segundo single, "No Pregunten Porqué"/"Vuela A Mi Galaxia" sus ventas llegaban a disco de oro, cifra -no hace falta decirlo- sorprendente para una banda (y mucho más una de música progresiva) en Uruguay.

Pero la confianza del ambiente musical en el crecientemente popular quinteto que integraban el soberbio cantante Rubén Melogno, el talentoso guitarrista Luis Cesio, el bajista César Rechac, el tecladista Jorge García y el magnífico baterista Gonzalo Farrugia era mucha, y así es que en los albores de 1973 (y tras haber participado en multitudinarios recitales como el Festival de la Solidaridad) ingresan al estudio a grabar lo que a la postre sería su primer larga duración: Ideación, el álbum que ilustra este post.

Ideación, además de incluir nuevas versiones de los temas más populares de sus primeros singles (la evangélica "En Un Lugar Un Niño" y la explosión progresiva de "Vuela A Mi Galaxia") resultó una perfecta demostración de todas las potencialidades que Psiglo había demostrado en sus breves dos años de existencia: las canciones vadeaban entre riffs poderosos, sutilezas psicodélicas e incluso arreglos sinfónicos -revisar la preciosa balada "Catalina"- para conformar un cohesivo disco que inmediatamente capturó la atención del público convirtiéndose en el más importante de la historia de su país.

Mucho tenían que ver las temáticas que Psiglo (desde sus inteligentes letristas Melogno y Cesio) desarrollaba en sus canciones. La épica "Es Inútil" -que abre la cara B del álbum original- es una exhibición clara de esto: la voz de Melogno obsta a combatir la (por entonces creciente en ambos lados del Río de la Plata) represión de las ideas jóvenes, expresadas también por los músicos del grupo en las banderas comunistas que lucían en sus shows. Justamente por desarrollar estas ideas fue que su segundo álbum, Psiglo II, fue censurado tanto en Uruguay como en Argentina precipitando la separación del grupo; hecho que se vio aún más alimentado por los cruentos golpes de Estado que se dieron casi simultáneamente en ambos países.

Pese a esto nadie olvida a Ideación, que fue la muestra de que se podía hacer y pensar las cosas de manera muy diferente al orden establecido. Psiglo representó la rebelión en un momento en que esta era necesaria, y es por eso que fueron y son tan recordados: Ideación es una fotografía de sus tiempos, un muestrario de la vida de la juventud uruguaya.

Psiglo, Ideación
Clave I.E.M.S.A., 1972

1. Siénteme (2:15)
2. En Un Lugar Un Niño (3:54)
3. Catalina (3:38)
4. Vuela A Mi Galaxia (4:31)
5. Nuestra Calma (4:26)
6. Es Inútil (9:03)
7. No Pregunten Porqué (3:27)
8. Piensa Y Lucha (4:40)
Bonus Tracks
9. Gente Sin Camino (cara B, simple 1972) (6:09)
10. En Un Lugar Un Niño (cara A, simple 1972) (3:10)
11. Vuela A Mi Galaxia (cara B, simple 1972) (4:42)

Rippeado @ 192 KB | 67 MB aprox.

Personal
Rubén Melogno - voz, percusión
Luis Cesio - guitarra, voz
César Rechac - bajo, voz
Gonzalo Farrugia - batería, percusión
Jorge García - teclados, flauta dulce, voz
Cuarteto de Cuerdas del SODRE - cuerdas en "Catalina"
Nelson Pito Varela - saxo en "Es Inútil"
Eduardo Giovinazzo - trompeta en "Es Inútil"


Ejemplo musical: uno de los momentos altos de Ideación fue este festival de teclados con un riff furibundo llamado "Vuela A Mi Galaxia", canción que en formato simple había sido un éxito para la banda pese a ser un lado B.


Te lo podés bajar de acá.